El ama de casa en el aquí y ahora

Atrás quedaron los tiempos en los que se veía a la mujer con delantal de volantes cocinando junto al fogón, cuidando a los niños y llevando la casa. Hace tiempo que el ama de casa actual se ha convertido en una mujer todopoderosa. Es la gerente del día a día. La organización es media vida. Ahora ya no solo se ocupa de las tareas diarias, sino que además ejerce una actividad profesional. Levantarse por la mañana antes que los niños para arreglarse ella misma. Después, a toda velocidad, despertar a los niños y prepararlos para la guardería y el colegio. De paso, prepara los bocadillos y los mete en las mochilas al pasar. Antes de salir por la puerta, un último vistazo de control: ¿están los niños bien vestidos, se ha pensado en todo? ¿Las llaves? Y ya sigue adelante, dejar a los niños y al trabajo. Pero incluso durante el trabajo, ella sigue pensando de vez en cuando en las tareas pendientes del día a día. Una mujer sigue siendo, además de profesional, un ama de casa. Al acabar la jornada, recoger a los niños, cocinar, lavar la ropa y pasar tiempo con ellos. Cuando llega la hora de dormir, ella también es consciente de todo lo que ha logrado hoy de nuevo. Ese es su pequeño momento, en el que reflexiona y puede cerrar el día con éxito. Ahora puede darse una palmadita en la espalda con orgullo. ¡Es la heroína del día a día!

[caption id="attachment_261" align="alignright" width="359"]Mujeres Ama de casa[/caption]

La mujer todopoderosa en los medios

Es sorprendente cómo la imagen de la mujer ha cambiado mucho también en los medios en los últimos años. Se puede observar que cada vez más empresas usan a una mujer para sus campañas publicitarias, con el fin de transmitir la imagen de una personalidad fuerte. Multitarea es la palabra clave. Con gusto se muestra cuántas cosas puede gestionar a la vez una mujer. Pero también la ropa ha cambiado mucho. Donde antes solían verse sobre todo vestidos y faldas, cerrados hasta el cuello y en colores discretos, ahora resulta moderno, fresco y llamativo. Siempre con una sonrisa alegre puesta y en plena forma. Es, sin duda, bonito de ver, y anima además a muchos a comprar. Puede que la propia mujer nunca se mostrara así en la realidad. Pero solo cuenta la apariencia. Al final, la mujer debería estar satisfecha con este cambio. La imagen ha girado hacia lo positivo, eso es lo único que importa. La mujer ha ocupado ahora un lugar fuerte. Ahora se trata de consolidarlo y seguir construyendo sobre él. Queda en manos de la mujer decidir hacia dónde seguir avanzando. ¡Un brindis por el ama de casa moderna!